El Estado
Islámico convirtió una vez más en horror lo que se suponía era un momento de
alegría y celebración. Un terrorista suicida ingresó el pasado lunes por la
noche en una boda, realizada en el pueblo de Alto Tawil, ubicado en la
provincia de Hasakeh, al noreste de Siria, y se inmoló asesinando a 36
civiles kurdos.
El novio,
principal objetivo del ataque, era funcionario del partido kurdo, consigna
Daily Mail.
El grupo
yihadista reivindicó el atentado, detallando que uno de sus combatientes había
disparado con una ametralladora contra los invitados de la boda. Al
quedarse sin municiones, el terrorista se inmoló, según informó ISIS.
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